blog creado por: ALEJNADRA OCAMPO OSPINA STEFANIA RIOS MONSALVE LORENA MARTINEZ CANO STEPHANY MUNERA UPEGY
lunes, 23 de noviembre de 2015
EDUCACIÓN COLOMBIANA EN EL SIGLO XlX
SIGLO XIX
En 1835, bajo el mandato
del Presidente de la República el General Francisco de Paula Santander y el
Ministro de Educación José Ignacio de Márquez; promueven la educación como una
herramienta indispensable para el pueblo colombiano dejando así la ignorancia
que Colombia tenía en ese tiempo.
Por tanto, se haced
necesario la creación de establecimientos educativos en diferentes regiones del
país y principalmente en áreas rurales como: Mompòx, Cartagena de Indias, Tunja
y Popayán. Ya que, eran considerados sitos de altos índices de analfabetismo y deserción escolar.
Posteriormente, la Constitución de 1853, fortaleció a la educación;
por tal motivo, fue llamado "LA EDAD ORO DE LA EDUCACIÒN" debido, a la
creación de varias instituciones,
el sistema público y la vinculación de maestros
provenientes del exterior.
Pero, este sistema duró
hasta el año de 1885 ya que, la hegemonía liberal de aquel entonces fue
desbancada.
La Constitución de 1886,
estableció en uno de sus artículos la participación de la iglesia católica con el fin, de crear a los
alumnos diferentes oficios en los que, podían desempeñarse.
Pero antes recordemos que
en 1875, bajo el mandato de Tomás Cipriano de Mosquera; expulsó a los Jesuitas y les quitó el poder de educar. Al volver estos trajeron al
país ruinas y más atraso.
FINALES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL XX
En el año de 1899, surge
en Colombia la Guerra de los Mil días, denominada así porque
duró tres (3) años consecutivos de violencia.
Una de las consecuencias que trajo a nivel educativo fue la mortandad de más de
la mitad, de la población y catástrofes difíciles de resolver.
Comenzando el siglo XX, la nación
con una profunda crisis y una economía decaída hizo que, muchos niños y niñas abandonaran la escuela y, además, el gobierno retomo de nuevo, el Decreto de 1872
que promulgaba el siguiente:
Los Estudiantes urbanos estudiarían
la primaria por 6 años y los de la zona rural por 3 años, determinar una
educación de segunda categoría; es decir, establecimientos de pésimas
condiciones, bajos ingresos para los docentes y poco material de trabajo.
A esto se le suma, el
autoritarismo de la Iglesia Católica y agregando al currículo materias como: Religión, Lectura y Escritura y Aritmética.
SIGLO XX (1920 – 1950)
1920
Marco Fidel Suárez de
Presidente de la República hizo que la educación se volviera Pública y
Obligatoria.
1930
Se inicia la capacitación de Docentes en todo el territorio
nacional; con el fin, de tener docentes 100% colombianos y enseñanza.
1946
Durante, el mandato de
Eduardo Santos el ministro de Educación Jorge Eliécer Gaitàn, promulga en su discurso lo siguiente "Igualdad de la educación, bien dotada de
elementos logísticos, humanos y financieros”.
1950
En la década de los 50,
aparece la educación superior pública y parte privada contando con carreras técnicas, profesionalización de docentes, colegios semi –
escolarizados con la modalidad comercial; dejando aun lado la educación
Normalista existente en la década de los 30.
Posteriormente, en 1957,
aparece una Institución cuya formación es de carácter Teórico y a la vez, Práctico, la mano
de obra bastante calificada y vinculación inmediata a las empresas; este establecimiento se
denominó servicio Nacional de aprendizaje SENA; en sus comienzos en
las zonas urbanas ofrecía las carreras de construcción,
Secretariado y finanzas mientras que, en las
zonas rurales la agricultura y su tecnificación.
SIGLO XX (1960 – 1993)
Las reformas, y las demás leyes realizados por varios
gobiernos hicieron que, en los años 60 y 70 se formaran más colegios y
universidades privadas con el fin, de brindar una educación avanzada y en pro-
del desarrollo de la nación algunas carreras como: Enfermería, Comunicación Social, Filosofía Humanidades entre otras; hicieron su
aparición y de una vez, fueron la alternativa de estudio para muchos
estudiantes.
Mientras, que, la Educación Superior Publica era la formadora de educadores
y oficios.
1970
De igual modo, los
colegios privados fueron una gran opción para los estratos medios y altos que ya empezaban a aparecer en
esos años. Por lo que, Carlos Lleras Restrepo mandatario nacional en 1970 creo
los Institutos de Educación Media y Diversificada INEM; como una herramienta
indispensable de la educación formal y encaminado hacia la formación de
bachilleres técnicos.
AÑOS 80 Y 1993
Época que marco por completo la educación en
Colombia, y rompió un hito que muchos gobernantes jamás realizaron la Educación
para adultos un programa diseñado por el Presidente de la
Republica Belisario Betancourt con su programa CAMINA (Campaña de Instrucción
Nacional); y fortalecido por su antecesor Virgilio Barco Vargas. Además, la
vinculación de algunos medios de comunicación como: la Radio y Televisión fueron elementos de gran alternativa
educativa e instructiva a campesinos y personas de bajos recursos.
El Presidente de la República Cesar Gaviria Trujillo y
la Ministra de Educación Maruja Pachòn, establecieron la Ley 115 de 1994;
establece lo siguiente "El Servicio Público de la Educación cumple una función social acorde, a las necesidades e
intereses de la familia,
personas, y sociedad
Por la cual, se
fundamenta los principios de la Constitución Política y el derecho a la educación que tiene
toda persona, en las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación cátedra y en su carácter de servicio
público.
Por otro lado, la gran revolución de esta reforma educativa determinó a
la educación en dos modalidades: Formal e Informal la primera, consiste la
parte introductoria es decir, desde Preescolar hasta el Noveno grado de Secundaria y
la segunda, es lo que, anteriormente se denominaba Media Vocacional donde 10 y
11 son los dos cursos culminantes, además, la capacitación, preparación y
escalafón de todos los docentes, entre otros temas que esta Reforma trajo
consigo y borró una tradición y fallas que venía presentando la Educación desde
sus inicios.
Finalmente, esta Ley ha
venido reformándose; hoy día podemos ver como el sistema de calificación se
realiza por logros es decir, que mediante una escala numérica se determina si el estudiante
ha logrado alcanzar el promedio, por otro lado, las habilitaciones ya no es
simplemente, estudiar la materia perdida sino se hace una recuperación
y automáticamente el estudiante ha pasado al grado siguiente.
Por ende, la educación de
Colombia es considerada mundialmente como de baja ya que, con tanta reforma y
estudio cada día la calidad va desmejorando.
Colombia, es un país de intelectuales y sabios sin embargo, en los últimos
años la educación cada día va decayendo y mucha gente aún no tiene la
posibilidad de acceder debido, a los altos ingresos que estos producen y
también a la baja calidad de docentes que no tienen una adecuada preparación o
simplemente, no hay una excelente capacitación y apoyo.
Por otro lado, otro
problemática que tiene la educación radica en la violencia por la pasa nuestro
país; desde hace más de 40 años sufrimos este flagelo que aún no nos deja
progresar. El problema es que, existen varios municipios de varios
departamentos como: Chocó, Antioquia, Valle entre otros en donde, la guerra
hace sus estragos y por consiguiente, varios niños y niñas son desplazados o no
pueden estudiar debido, a este problema que tanto nos aqueja.
Como
conclusión de este ensayo puedo decir, que la Educación es quizá
la herramienta que todo ser humano debe poseer; ya que, una nación sale
adelante cuando sus miembros creen en ella.
Por
otro lado, a través de la historia se puede decir, que la Educación siempre ha
tenido tropiezos pero, que poco a poco se va resolviendo si de nuestra parte
está en corregir estos errores.
Finalmente,
con educación todos somos personas para mostrar a la sociedad y a nosotros
mismos
EVOLUCIÓN DE LA
EDUCACIÓN EN LA HISTORIA DEL HOMBRE
La historia de la
educación es una parte de la historia de la cultura, a su vez es una parte de
la historia general, universal. No es fácil definir lo que sea la historia,
pues de ella se han dada multitud de interpretaciones. Para nosotros la
historia es el estudio de la realidad humana a lo largo del tiempo.
La historia de la
educación se ciñe a la división de las edades del hombre. En los inicios de la
Edad Antigua hay que situar las concepciones y prácticas educativas de las
culturas india, china, egipcia y hebrea.
Los primeros
sistemas de educación
Los más antiguos
conocidos tenían dos características comunes, enseñaban religión y mantenían
las tradiciones de los pueblos. En el antiguo Egipto, las escuelas del templo
enseñaban no sólo religión, sino también los principios de la escritura,
ciencias, matemáticas y arquitectura. Los sistemas de educación en los países
occidentales se basaban en la tradición religiosa de los judíos y del
cristianismo. El objetivo griego era preparar a los jóvenes intelectualmente
para asumir posiciones de liderazgo en las tares del Estado y la sociedad.
La edad media
En el occidente
europeo, durante el siglo IX ocurrieron dos hechos importantes en el ámbito
educativo. Carlomagno, reconociendo el valor de la educación, trajo de York
(Inglaterra) a clérigos y educadores para desarrollar una escuela en el
palacio. La educación medieval también desarrollo la forma de aprendizaje a
través del trabajo o servicio propio. Sin embargo, la educación era un
privilegio de las clases superiores y la mayor parte de los miembros de las
clases bajas no tenían acceso a la misma.
En el desarrollo de
la educación superior durante la edad media los musulmanes y los judíos
desempeñaron un papel crucial, pues no sólo promovieron la educación dentro de
sus propias comunidades, sino que intervinieron también como intermediarios del
pensamiento y la ciencia de la antigua Grecia a los estudiosos europeos.
Humanismo y
renacimiento
El renacimiento fue
un periodo en el que el estudio de las matemáticas y los clásicos llegó a
extenderse, como consecuencia del interés por la cultura clásica griega y
romana que aumentó con el descubrimiento de manuscritos guardados en los
monasterios.
El espíritu de la
educación durante el Renacimiento está muy bien ejemplificado en las escuelas
establecidas se introdujeron temas como las ciencias, la historia, la
geografía, la música y la formación física.
El siglo XIX y la
aparición de los sistemas nacionales de escolarización
El siglo XIX fue el
período en que los sistemas nacionales de escolarización se organizaron en el
Reino Unido, en Francia, en Alemania, en Italia, España y otros países
europeos. Japón que había abandonado su tradicional aislamiento e intentaba
occidentalizar sus instituciones, tomo las experiencias de varios países
europeos y de Estados Unidos como modelo para el establecimiento del sistema
escolar y universitario moderno.
UNIVERSIDADES EN COLOMBIA EN EL SIGLO XlX
Durante la mayor
parte del siglo XIX la educación en Colombia se vio afectada por los constantes
conflictos entre los partidos políticos, y por la relación de éstos con la
iglesia católica. Como lo señala Urrutia (1976), esto llevó a que cada vez que
la presidencia de la República cambiaba de partido, la organización educativa
vigente fuese revisada y modificada totalmente. Así, en 1850 los liberales
abandonaron la regulación de la educación, y ésta se descentralizó tanto
administrativa como fiscalmente. Además se autorizó la libertad completa en la
instrucción.3 En 1870, por medio del decreto federal orgánico de la instrucción
pública, se ordenó que la educación primaria pública fuese gratuita,
obligatoria y laica. El decreto también estableció que el sistema educativo
debería
Estar supervisado
por el Gobierno Nacional4. Posteriormente, con la Constitución de 1886 y el
Concordato de 1887, el conflicto entre la iglesia y el Estado mermo. Los
conservadores dispusieron que la educación primaria aunque debía ser gratuita
no debía ser obligatoria, y que además la educación en el país se debería regir
por los preceptos de la iglesia católica, la cual la orientaría y la
supervisaría.5 Por medio de la Ley general de educación de 1892, se decretó que
el gobierno central supervisaría y regularía la educación en el país.
La creación y el
sostenimiento de instituciones culturales fuertes y sólidas, capaces de crear
tradiciones y de producir logros estables en el tiempo exige siempre un entorno
favorable, entorno del que en general se careció en el siglo XIX. El atraso
económico, el peso de la los herencia cultural de la sociedad colonial, la
pobreza de la sociedad misma y, sobre todo, la inestabilidad política
—expresada ante todo en los enfrentamientos partidistas y en las repetidas
guerras civiles—, son los datos básicos del primer siglo de vida republicana, y
un contexto en el cual resultaba difícil el florecimiento de una institución
universitaria con un cuerpo docente estable, con al menos atisbos de programas
de investigación, con una población universitaria creciente, reclutando sus
miembros de manera amplia en capas sociales diversas de la población, sobre la
base de criterios de mérito y con un sistema de carreras universitarias
diversificadas.
Nada de lo anterior
es posible encontrar en el siglo XIX colombiano, pero no hay que hacerse un
cuadro demasiado sombrío de la situación, pues a pesar de los esfuerzos de
Humboldt y de Bonaparte, la universidad moderna —diferente de los modelos
originales de Oxbridge, de Paris, de Salamanca o de Bolonia— es en sentido
estricto una realidad del siglo XX. Por lo demás, considerado el sistema
universitario en términos de proyectos y de políticas educativas, lo que llama
la atención es la modernidad —y a veces la audacia— de las formulaciones de los
responsables de la educación y de los hombres de gobierno que en la Colombia en
el siglo XIX intentaron dar vida a un conjunto de ideales educativos en los que
tenían posiblemente una confianza exagerada. Pero el casi nulo desarrollo
económico —por lo menos hasta 1880— y el torbellino de la política conspiraron
a lo largo de todo el siglo y llevaron al naufragio las que aparecían como las
mejores intenciones. Como testimonio de esas intenciones y como prueba de lo
que se ha llamado el "proyectismo" de los políticos del siglo XIX nos
ha quedado la huella de una amplísima legislación universitaria, que no es
expresión simplemente de lo que algunos llaman el "legalismo" de los
colombianos, sino ante todo la prueba de que las mejores políticas educativas
no tienen ninguna posibilidad de aplicación cuando no encuentran un entorno
institucional favorable, o cuando no son capaces de crearlo. Así pues, quien se
ocupa de la universidad del siglo XIX en Colombia debe saber que, en buena
parte, antes que con el análisis de funcionamientos institucionales concretos,
el historiador debe disponerse a la consideración de proyectos fracasados o de
realizaciones que sólo muy tenuemente lograron aquello que se proponían.
Eso es lo primero
que se constata cuando se examinan las propuestas y realizaciones del proyecto
"santanderista" (1826-1840) de creación de un sistema universitario
centralizado, monopolizando la formación profesional, con niveles académicos
similares a los de Europa, con una estructura curricular moderna y gozando de
relativa libertad académica, ya que a principios de esos años 40 lo que se
podía constatar era la multiplicación en provincia de "cátedras
universitarias" funcionando por fuera de todo control, una baja calidad de
los procesos de formación y sobre todo un gran desacuerdo político e ideológico
en torno de los fines que debería cumplir la enseñanza universitaria, que por
el momento parecía ser tan solo un lugar de paso de jóvenes de clase media que
encontraban más bien sus posibilidades sociales en la actividad política, a
pesar del intento inicial de los "neoborbones" de favorecer el
estudio de las ciencias útiles y de aplicación práctica.
Después de 1842 y a
través de una de las reglamentaciones más prolijas que se conocieron en el
siglo XIX, los conservadores, representados de manera visible por Mariano
Ospina Rodríguez, intentaron controlar la politización estudiantil, reglamentar
el acceso al cuerpo docente, controlar la educación universitaria en las
provincias y relanzar el estudio de las "ciencias útiles", bajo la
idea de que había que dar prioridad "a los asuntos industriales y a las
ciencias útiles, especialmente aquellas relacionadas con la agricultura".
Pero se trató una vez más de un esfuerzo frustrado —a pesar de que en 1847
Rufino Cuervo redactara un nuevo Plan de estudios que mantenía los mismos
énfasis—, no sólo por la carencia de recursos que hicieran posible la traída de
profesores extranjeros y laboratorios para garantizar la enseñanza de materias
que eran en general desconocidas, sino sobre todo por el fuerte rechazo que
hacia los conocimientos útiles expresaba una opinión pública de padres y
estudiantes que, pudiendo comprender la importancia teórica de las "nuevas
ciencias", no dejaba de ser sensible al hecho de que difícilmente un
practicante de esos nuevos saberes encontraría en la sociedad un lugar para su
realización profesional.
Las conocidas
reformas liberales del medio siglo, cuyo supuesto básico era el de terminar de
una vez por todas con la "herencia colonial", significaron para la
universidad el desmonte de los pocos elementos de construcción de un sistema
universitario nacional que se habían logrado, ya que el resultado de la
"libertad de enseñanza" fue por lo menos paradójico, si se recuerdan
cuáles eran las intenciones de sus promotores, puesto que con las reformas se
buscaba ante todo desestabilizar las profesiones universitarias
tradicionalmente dominantes: la medicina y el derecho. En verdad, lo que
ocurrió fue el desmonte de las cátedras de ciencias naturales, las que, dejando
de ser obligatorias, como se había establecido en 1842, simplemente fueron
abandonadas por sus asistentes.
CONSTITUCIÓN PREVIA DE 1886
Historia
La Constitución de
1886, se trató de una alternativa totalmente opuesta a la Constitución de 1863;
centralizaba el poder ejecutivo, devolvía la preeminencia de la Iglesia
Católica en el manejo de la religión y la educación. Presidencialista por
excelencia, conceder amplias facultades al ejecutivo para casos de conmoción
interior o guerra exterior, en su artículo 121 llegaba a darle a aquél tal
superioridad que la mayor parte del tiempo, el gobierno hizo uso de ella para
atender emergencias internas y externas de todo orden, régimen de aduanas,
sueldos, instrucción pública, prensa, creación de entes administrativos, manejo
de contratos con el Estado, reorganización de territorios o creación de la
Banca Central. Los decretos leyes desde el ejecutivo se volvieron comunes y
corrientes.
* Con las reformas a
la Constitución de 1886 se intentó definir parámetros para la modernización de
los aparatos del Estado,
Se estableció la
descentralización administrativa y la centralización política: Solamente
existían un Congreso y un Poder Ejecutivo central, una legislación para toda la
nación y un ejército único. Los antiguos Estados, que de ahí en adelante se
llamarían Departamentos,
Es una constitución
de corte Conservador, la cual confiere mucho poder a la iglesia católica, por
ejemplo, en la educación (grandes colegios y universidades de la época eran
dirigidas por grupos católicos).
Una de las
características de la constitución del 1886 (Colombia) en torno a la rama
ejecutiva establecida en los gobernadores y alcaldes corresponde a:
a) se elige
democráticamente
b) son designados
por el congreso y el presidente en los cargos administrativos
c) su nombramiento
es consultado con los organismos de control.
*Antes la iglesia
Católica tenía el manejo de la religión y la educación y establecía el
concordato con el vaticano para la atención de tierras de misión dentro del
territorio nacional.
* Existía el régimen de aduanas.
* Régimen de sueldos.
* Régimen de
instrucción pública.
* Régimen de prensa.
*Reorganización de territorios.
* Creación de la
banca central.
*Periodo presidencial de 6 años.
¿Cómo eran los maestros y maestras del siglo XIX? ¿cómo eran los colegios y las aulas?
La Primera Enseñanza
era impartida en las escuelas y de manera gratuita. Esto por tanto permitía que
los niños pertenecientes a familias de clases medias acudiesen a la escuela.
Los de clases bajas también, pero como ya se sabe, los problemas económicas de
éstas familias hacían que los niños resultasen mucho más útiles como mano de
obra que como estudiantes. Esto nos hace pensar pues, que la mayoría de niños
que acudían a estas escuelas de Primaria gratuitas eran niños de clase media.
¿Y las clases altas?,. Seguro que todos han
oído hablar de las famosas: INSTITUTRICES. Éstas eran maestra privadas que las
familias adineradas contrataban para instruir a sus hijos en sus propios
hogares. Más adelante hablaremos de ellas.
Lo que no podemos
eludir era el carácter sesgado en lo concerniente a la mujer, ya que esta
ocupaba un papel pasivo donde no era común su culturización, por lo que se
usaron medios exclusivos para la mujer, creando materias específicas para las
mujeres dentro de la educación, con Magisterio como única titulación apta para
las mujeres.
Si observamos las
imágenes anteriores, ya podemos resolver la mayoría de las cuestiones que se
nos planteaban en la introducción de este artículo. Vestimenta, edad, sexos
tanto de los maestros como del alumnado, materiales empleados en la clase…
Vamos a comentarlos:
si nos fijamos, podemos encontrar tanto maestras como maestros en las aulas,
sin embargo, el número de maestros era mayor, pues las mujeres todavía estaban
muy recluidas en los hogares dedicándose a ello y a su familia. La vestimenta
es típica del XIX, faldas largas y pomposas, corsés con camisas abombadas y cinturones
anchos o fajines ajustados a la cintura. Nada de escote o pantorrillas. Moños
altos y discretos. Colores oscuros y nada de maquillaje. Era un factor muy
importante que la imagen de la maestra fuese austera y poco llamativa. Los
hombres vestían traje o pantalones con chaquetas modestas, siempre guardando
una rigurosa austeridad.
Las aulas son más
grandes o más pequeñas en función evidentemente del nivel económico,
posiblemente las más pequeñas sean rurales y de escasos fondos. Por el
contrario las aulas amplias y con numerosos pupitres de madera demuestran un
mayor nivel adquisitivo. Mapas, bolas del mundo y enormes enciclopedias eran
los materiales estrella junto con tinteros
y papeles amarillentos. Las pizarras también tenían su importancia.
En esta imagen
podemos observar una recreación actual de un aula de la época:
Aquí vemos los
rudimentarios que eran los materiales usados.
Mapas antiguos,
pizarras emborronadas de tiza, paredes frías y lúgubres, bancos de madera
desgastados y descoloridos. Éstas eran las aulas del siglo XIX. Pensad ahora en
una comparación con un aula actual. Increíble, ¿verdad?, aunque por desgracia
tampoco han cambiado tanto si nos paramos bien a pensarlo.
Vamos a ver ahora
una imagen de un aula rural:
Como se puede ver,
el maestro del pueblo probablemente ni siquiera tenga el título como tal, sin
embargo son los más sabios del pueblo los que se encargaban de esta ardua
tarea. Si nos fijamos, carecen incluso de pizarra, y el anciano utiliza la
pared de la pequeña caseta, que probablemente sea su casa, para explicar las
matemáticas a sus niños.
Por último hablaremos
de las institutrices:
Siglo XIX
La imagen es un
retrato de las hermanas Brönte, grandes escritoras del siglo XIX, y en la
tercera imagen se muestra una escena de la película Jane Eyre, basada
precisamente en una novela de una de las hermanas Brönte.
Como podemos ver,
las institutrices vivían con la familia que las contrataba y se encargaban de
la educación de los menores de la familia
Creado por Nerea
http://encolorespastel.blogspot.com.es/. Visita su excelente blog
http://www.educapeques.com/lectura-para-ninos/hazanas-de-la-humanidad/la-educacion-del-siglo-xix.html
INFLUENCIA DE LA IGLESIA EN LA EDUCACION
La influencia de la
Iglesia en la educación española ha sido constante y más pronunciada que en
otros ámbitos sociales.
Durante la dictadura
franquista, la jerarquía de la Iglesia católica marcó la moral de toda la
época, no sólo dentro de los centros escolares. Aquella fue una etapa represiva
en la que lo que se decía y hacía era controlado por los censores
eclesiásticos. Todos los que vivimos ese pasado podemos testificar las heridas
que recibimos y las limitaciones que nos encontramos, sobre todo en la
sexualidad, bajo el dominio de la represión y de la gazmoñería. Se nos
predicaba dentro y fuera de los centros escolares sobre el “pecado”. Así, en
las películas que se podían ver, en los desvestidos -más bien los vestidos- de
los espectáculos, en las limitaciones del baile agarrado. Desde luego, esta
represión era mucho mayor para las mujeres.
El
nacionalcatolicismo era la ideología que, desde la interpretación de la Guerra
Civil como cruzada, cimentó el régimen, mucho más que cualquier doctrina
falangista. Franco entraba bajo palio en las iglesias y en compensación
distribuyó prebendas a la Iglesia.
La situación actual
es lo que queda de ese predominio de la Iglesia y de los eclesiásticos. La
Educación es la plaza fuerte a la que la Iglesia ha tenido que retirarse dando
continuamente batallas, antes en alianza con la dictadura y ahora con la
derecha del Partido Popular.
En el retrasado
proceso de transformación de España en un país laico, la izquierda y los
sectores progresistas siempre han procedido con temor, tímida y débilmente.
La Iglesia católica
ha sido el sector predominante de la enseñanza privada y ha encabezado los
intereses de este sector, pese a no controlar directamente mucho más de la
mitad de éste.
Frente a la
extensión de la enseñanza pública ha sabido y podido recoger recursos del
Estado para contribuir a la cimentación de la enseñanza privada, con las
famosas subvenciones. La generalización de la enseñanza hasta los 14 años para
todos los niños españoles, con la ley de Villar Palasí durante la etapa
desarrollista del franquismo, supuso la subvención para todos los centros que
controlaba la Iglesia. La extensión de la enseñanza obligatoria hasta los 16 en
la Educación Secundaria Obligatoria, por la LOGSE bajo el gobierno del PSOE,
sirvió a la Federación de Religiosos (FERE) para recoger dinero público para
sus intereses privados. La extensión en la LOE de la educación infantil de 3 a
6 años supondrá un nuevo desvío de recursos del Estado.
Los gobiernos de
derechas o de izquierdas no han conseguido o no se han atrevido a ampliar la
escuela pública frente a la privada, han mantenido o permitido la ampliación de
ésta. Ahora que la enseñanza está transferida a las comunidades autónomas, este
apoyo a la enseñanza privada es mayor en las que está gobernando la derecha,
pero tampoco se queda corto donde gobierna el PSOE. Un caso sangrante es el de
Madrid, donde Esperanza Aguirre está subvencionando a los sectores más
reaccionarios de la Iglesia, cediendo terrenos para centros que separan la
educación de los niños y de las niñas.
Se ha intentado
presentar como un cierto control público la extensión de los conciertos, pero
esto no es así. En cada centro privado la dirección imprime el ideario, la
selección de alumnos y el modo de funcionamiento del centro, a menudo con la
complicidad de los padres. Han conseguido que la proporción de alumnos
procedentes de la inmigración sea mucho menor que la que les correspondería.
Además, estos centros subvencionados con el dinero público no son gratuitos,
cobran por diferentes partidas: transporte escolar, comedor y actividades
extraescolares formalmente voluntarias pero realmente obligatorias. Con ello,
el dinero de todos los españoles se aplica a abaratar el coste escolar de las
familias de la clase media.
Durante el
franquismo, cuando la educación obligatoria no alcanzaba a todos los niños, la
enseñanza privada, principalmente los centros de la Iglesia, se dirigía a los
ricos y a una débil clase media. Con el desarrollo económico del país se
ampliaron las clases medias y la FERE ha ido recogiendo a un amplio sector de
éstas, a través de este mecanismo de apropiación de los recursos públicos. El
interés de este tipo de centros está en
crear una clientela cautiva, recogiendo niños en la etapa de la educación
infantil y soltándolos al final del bachillerato hacia la Universidad, si es
posible hacia las Universidades privadas, aunque éstas todavía son muy caras al
no estar subvencionadas.
Frente a la
enseñanza pública, la privada, encabezada por la FERE, vende disciplina para el
alumnado, es decir, control tanto dentro como fuera de la escuela a través de
la “moral católica”. Vende relación entre iguales, los que pueden formar élites
o al menos acceder al mundo de los bien situados, es decir contactos sociales.
Durante un tiempo los jesuitas fue la orden eclesiástica maestra en este campo.
La Iglesia no se ha
conformado con controlar una parte del sector educativo. Control bajo el
eslogan, monótonamente repetido, de la libertad de elección y de la libertad de
montar centros escolares. La Iglesia ha situado en los últimos años a la
CONCAPA, las asociaciones de padres de alumnos de las escuelas privadas, como
avanzadilla en una batalla que ha producido presiones y movilizaciones usando
la palabra libertad. Pero todas las familias pueden en España transmitir a sus
hijos las creencias que consideren oportunas, de lo que se trata es de
proporcionar a todos los niños una base educativa semejante. Una educación que
no discrimine por el origen social, que proporcione a todos una formación que
permita, entre otras cosas, decidir las ideas y creencias que asumirán en el
futuro como propias. Mientras, bajo la idea de libre elección de clase de
centro, se oculta una educación para la diferenciación social, una educación
unilateral y fuertemente ideologizada.
La Iglesia ha
pretendido influir en los centros públicos. Cuando ya no ha podido mantener las
ceremonias confesionales y el control ideológico del currículo, ha intentado
que la religión católica sea una asignatura como las otras. Expresión de los
obispos: “igual que las matemáticas”. Esta batalla ha tenido altibajos, si los
alumnos y sus padres podían optar se trataba de que el menor número se pasara a
la otra opción. Para ello querían que la religión contase como otra materia más
y que la alternativa fuera también de peso. Ya se encargarían los profesores de
religión de aprobar a todos, como así ocurre en general, para que a los alumnos
no les interese elegir la otra opción.
Este ideal lo consiguieron
con la ley del PP, a través de la asignatura del estudio del hecho religioso,
pero no ha podido aplicarse porque la derecha perdió el gobierno. En este
recorrido, la asignatura de religión confesional, que sólo se aplica a la
católica (salvo en Ceuta y Melilla), sufrió diversos avatares. El Tribunal
Supremo estableció que no puede estudiarse ninguna materia que tenga contenidos
nuevos porque, paradójicamente, discrimina a los que eligen religión puesto que
no reciben las enseñanzas de la materia alternativa.
Las últimas
disposiciones del gobierno del PSOE, que todavía no están en el boletín, son
una concesión más, intentando rodear la sentencia del Tribunal Supremo. Parece
que se van a ofrecer tres opciones: estudiar religión (que ahora puede no ser
la católica si hay suficientes alumnos), estudiar el hecho religioso u otra
alternativa sin contenidos, como el estudio asistido. Además, será evaluable y
contará para la repetición, aunque no para las becas o en la nota media para la
selectividad.
Debe denunciarse
esta disposición como un retroceso del Estado y del laicismo. Parece que no se
va a hacer siquiera caso del acuerdo del Consejo Escolar del Estado para que la
religión se pueda impartir en el centro pero fuera del horario escolar, con lo
que no haría falta ninguna alternativa.
Todo el problema
proviene del acuerdo con el Vaticano de 1979 (de dudosa constitucionalidad) que
define a la religión como una asignatura “equiparable” a las demás. Mientras
este tratado internacional no se revise, la religión continuará siendo un
problema.
No está claro si
esta disposición servirá para frenar la caída de la elección de la religión que
se registra en los centros. Puede ser que las comunidades autónomas empeoren
este asunto con normas complementarias.
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