lunes, 23 de noviembre de 2015


EDUCACIÓN COLOMBIANA EN EL SIGLO XlX

SIGLO XIX

En 1835, bajo el mandato del Presidente de la República el General Francisco de Paula Santander y el Ministro de Educación José Ignacio de Márquez; promueven la educación como una herramienta indispensable para el pueblo colombiano dejando así la ignorancia que Colombia tenía en ese tiempo.
Por tanto, se haced necesario la creación de establecimientos educativos en diferentes regiones del país y principalmente en áreas rurales como: Mompòx, Cartagena de Indias, Tunja y Popayán. Ya que, eran considerados sitos de altos índices de analfabetismo y deserción escolar.
Posteriormente, la Constitución de 1853, fortaleció a la educación; por tal motivo, fue llamado "LA EDAD ORO DE LA EDUCACIÒN" debido, a la creación de varias instituciones, el sistema público y la vinculación de maestros provenientes del exterior.
Pero, este sistema duró hasta el año de 1885 ya que, la hegemonía liberal de aquel entonces fue desbancada.
La Constitución de 1886, estableció en uno de sus artículos la participación de la iglesia católica con el fin, de crear a los alumnos diferentes oficios en los que, podían desempeñarse.

Pero antes recordemos que en 1875, bajo el mandato de Tomás Cipriano de Mosquera; expulsó a los Jesuitas y les quitó el poder de educar. Al volver estos trajeron al país ruinas y más atraso.

FINALES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL XX

En el año de 1899, surge en Colombia la Guerra de los Mil días, denominada así porque duró tres (3) años consecutivos de violencia. Una de las consecuencias que trajo a nivel educativo fue la mortandad de más de la mitad, de la población y catástrofes difíciles de resolver. Comenzando el siglo XX, la nación con una profunda crisis y una economía decaída hizo que, muchos niños y niñas abandonaran la escuela y, además, el gobierno retomo de nuevo, el Decreto de 1872 que promulgaba el siguiente:
Los Estudiantes urbanos estudiarían la primaria por 6 años y los de la zona rural por 3 años, determinar una educación de segunda categoría; es decir, establecimientos de pésimas condiciones, bajos ingresos para los docentes y poco material de trabajo.
A esto se le suma, el autoritarismo de la Iglesia Católica y agregando al currículo materias como: Religión, Lectura y Escritura y Aritmética.
SIGLO XX (1920 – 1950)
1920
Marco Fidel Suárez de Presidente de la República hizo que la educación se volviera Pública y Obligatoria.
1930
Se inicia la capacitación de Docentes en todo el territorio nacional; con el fin, de tener docentes 100% colombianos y enseñanza.
1946

Durante, el mandato de Eduardo Santos el ministro de Educación Jorge Eliécer Gaitàn, promulga en su discurso lo siguiente "Igualdad de la educación, bien dotada de elementos logísticos, humanos y financieros”.
1950
En la década de los 50, aparece la educación superior pública y parte privada contando con carreras técnicas, profesionalización de docentes, colegios semi – escolarizados con la modalidad comercial; dejando aun lado la educación Normalista existente en la década de los 30.
Posteriormente, en 1957, aparece una Institución cuya formación es de carácter Teórico y a la vez, Práctico, la mano de obra bastante calificada y vinculación inmediata a las empresas; este establecimiento se denominó servicio Nacional de aprendizaje SENA; en sus comienzos en las zonas urbanas ofrecía las carreras de construcción, Secretariado y finanzas mientras que, en las zonas rurales la agricultura y su tecnificación.
SIGLO XX (1960 – 1993)
Las reformas, y las demás leyes realizados por varios gobiernos hicieron que, en los años 60 y 70 se formaran más colegios y universidades privadas con el fin, de brindar una educación avanzada y en pro- del desarrollo de la nación algunas carreras como: Enfermería, Comunicación   Social, Filosofía Humanidades entre otras; hicieron su aparición y de una vez, fueron la alternativa de estudio para muchos estudiantes.
Mientras, que, la Educación Superior Publica era la formadora de educadores y oficios.
1970
De igual modo, los colegios privados fueron una gran opción para los estratos medios y altos que ya empezaban a aparecer en esos años. Por lo que, Carlos Lleras Restrepo mandatario nacional en 1970 creo los Institutos de Educación Media y Diversificada INEM; como una herramienta indispensable de la educación formal y encaminado hacia la formación de bachilleres técnicos.
AÑOS 80 Y 1993
Época que marco por completo la educación en Colombia, y rompió un hito que muchos gobernantes jamás realizaron la Educación para adultos un programa diseñado por el Presidente de la Republica Belisario Betancourt con su programa CAMINA (Campaña de Instrucción Nacional); y fortalecido por su antecesor Virgilio Barco Vargas. Además, la vinculación de algunos medios de comunicación como: la Radio y Televisión fueron elementos de gran alternativa educativa e instructiva a campesinos y personas de bajos recursos.
Historia 
El Presidente de la República Cesar Gaviria Trujillo y la Ministra de Educación Maruja Pachòn, establecieron la Ley 115 de 1994; establece lo siguiente "El Servicio Público de la Educación cumple una función social acorde, a las necesidades e intereses de la familia, personas, y sociedad
Por la cual, se fundamenta los principios de la Constitución Política y el derecho a la educación que tiene toda persona, en las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación cátedra y en su carácter de servicio público.
Por otro lado, la gran revolución de esta reforma educativa determinó a la educación en dos modalidades: Formal e Informal la primera, consiste la parte introductoria es decir, desde Preescolar hasta el Noveno grado de Secundaria y la segunda, es lo que, anteriormente se denominaba Media Vocacional donde 10 y 11 son los dos cursos culminantes, además, la capacitación, preparación y escalafón de todos los docentes, entre otros temas que esta Reforma trajo consigo y borró una tradición y fallas que venía presentando la Educación desde sus inicios.
Finalmente, esta Ley ha venido reformándose; hoy día podemos ver como el sistema de calificación se realiza por logros es decir, que mediante una escala numérica se determina si el estudiante ha logrado alcanzar el promedio, por otro lado, las habilitaciones ya no es simplemente, estudiar la materia perdida sino se hace una recuperación y automáticamente el estudiante ha pasado al grado siguiente.
Por ende, la educación de Colombia es considerada mundialmente como de baja ya que, con tanta reforma y estudio cada día la calidad va desmejorando.
Ley General de Educación (1994) 
Colombia, es un país de intelectuales y sabios sin embargo, en los últimos años la educación cada día va decayendo y mucha gente aún no tiene la posibilidad de acceder debido, a los altos ingresos que estos producen y también a la baja calidad de docentes que no tienen una adecuada preparación o simplemente, no hay una excelente capacitación y apoyo.
Por otro lado, otro problemática que tiene la educación radica en la violencia por la pasa nuestro país; desde hace más de 40 años sufrimos este flagelo que aún no nos deja progresar. El problema es que, existen varios municipios de varios departamentos como: Chocó, Antioquia, Valle entre otros en donde, la guerra hace sus estragos y por consiguiente, varios niños y niñas son desplazados o no pueden estudiar debido, a este problema que tanto nos aqueja.

Conclusión

Como conclusión de este ensayo puedo decir, que la Educación es quizá la herramienta que todo ser humano debe poseer; ya que, una nación sale adelante cuando sus miembros creen en ella.
Por otro lado, a través de la historia se puede decir, que la Educación siempre ha tenido tropiezos pero, que poco a poco se va resolviendo si de nuestra parte está en corregir estos errores.

Finalmente, con educación todos somos personas para mostrar a la sociedad y a nosotros mismos
EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN LA HISTORIA DEL HOMBRE

La historia de la educación es una parte de la historia de la cultura, a su vez es una parte de la historia general, universal. No es fácil definir lo que sea la historia, pues de ella se han dada multitud de interpretaciones. Para nosotros la historia es el estudio de la realidad humana a lo largo del tiempo.

La historia de la educación se ciñe a la división de las edades del hombre. En los inicios de la Edad Antigua hay que situar las concepciones y prácticas educativas de las culturas india, china, egipcia y hebrea.


Los primeros sistemas de educación

Los más antiguos conocidos tenían dos características comunes, enseñaban religión y mantenían las tradiciones de los pueblos. En el antiguo Egipto, las escuelas del templo enseñaban no sólo religión, sino también los principios de la escritura, ciencias, matemáticas y arquitectura. Los sistemas de educación en los países occidentales se basaban en la tradición religiosa de los judíos y del cristianismo. El objetivo griego era preparar a los jóvenes intelectualmente para asumir posiciones de liderazgo en las tares del Estado y la sociedad.



La edad media
En el occidente europeo, durante el siglo IX ocurrieron dos hechos importantes en el ámbito educativo. Carlomagno, reconociendo el valor de la educación, trajo de York (Inglaterra) a clérigos y educadores para desarrollar una escuela en el palacio. La educación medieval también desarrollo la forma de aprendizaje a través del trabajo o servicio propio. Sin embargo, la educación era un privilegio de las clases superiores y la mayor parte de los miembros de las clases bajas no tenían acceso a la misma.

En el desarrollo de la educación superior durante la edad media los musulmanes y los judíos desempeñaron un papel crucial, pues no sólo promovieron la educación dentro de sus propias comunidades, sino que intervinieron también como intermediarios del pensamiento y la ciencia de la antigua Grecia a los estudiosos europeos.


Humanismo y renacimiento

El renacimiento fue un periodo en el que el estudio de las matemáticas y los clásicos llegó a extenderse, como consecuencia del interés por la cultura clásica griega y romana que aumentó con el descubrimiento de manuscritos guardados en los monasterios.

El espíritu de la educación durante el Renacimiento está muy bien ejemplificado en las escuelas establecidas se introdujeron temas como las ciencias, la historia, la geografía, la música y la formación física.

El siglo XIX y la aparición de los sistemas nacionales de escolarización


El siglo XIX fue el período en que los sistemas nacionales de escolarización se organizaron en el Reino Unido, en Francia, en Alemania, en Italia, España y otros países europeos. Japón que había abandonado su tradicional aislamiento e intentaba occidentalizar sus instituciones, tomo las experiencias de varios países europeos y de Estados Unidos como modelo para el establecimiento del sistema escolar y universitario moderno.
















UNIVERSIDADES EN COLOMBIA EN EL SIGLO XlX


Durante la mayor parte del siglo XIX la educación en Colombia se vio afectada por los constantes conflictos entre los partidos políticos, y por la relación de éstos con la iglesia católica. Como lo señala Urrutia (1976), esto llevó a que cada vez que la presidencia de la República cambiaba de partido, la organización educativa vigente fuese revisada y modificada totalmente. Así, en 1850 los liberales abandonaron la regulación de la educación, y ésta se descentralizó tanto administrativa como fiscalmente. Además se autorizó la libertad completa en la instrucción.3 En 1870, por medio del decreto federal orgánico de la instrucción pública, se ordenó que la educación primaria pública fuese gratuita, obligatoria y laica. El decreto también estableció que el sistema educativo debería
Estar supervisado por el Gobierno Nacional4. Posteriormente, con la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887, el conflicto entre la iglesia y el Estado mermo. Los conservadores dispusieron que la educación primaria aunque debía ser gratuita no debía ser obligatoria, y que además la educación en el país se debería regir por los preceptos de la iglesia católica, la cual la orientaría y la supervisaría.5 Por medio de la Ley general de educación de 1892, se decretó que el gobierno central supervisaría y regularía la educación en el país.


La creación y el sostenimiento de instituciones culturales fuertes y sólidas, capaces de crear tradiciones y de producir logros estables en el tiempo exige siempre un entorno favorable, entorno del que en general se careció en el siglo XIX. El atraso económico, el peso de la los herencia cultural de la sociedad colonial, la pobreza de la sociedad misma y, sobre todo, la inestabilidad política —expresada ante todo en los enfrentamientos partidistas y en las repetidas guerras civiles—, son los datos básicos del primer siglo de vida republicana, y un contexto en el cual resultaba difícil el florecimiento de una institución universitaria con un cuerpo docente estable, con al menos atisbos de programas de investigación, con una población universitaria creciente, reclutando sus miembros de manera amplia en capas sociales diversas de la población, sobre la base de criterios de mérito y con un sistema de carreras universitarias diversificadas.
Nada de lo anterior es posible encontrar en el siglo XIX colombiano, pero no hay que hacerse un cuadro demasiado sombrío de la situación, pues a pesar de los esfuerzos de Humboldt y de Bonaparte, la universidad moderna —diferente de los modelos originales de Oxbridge, de Paris, de Salamanca o de Bolonia— es en sentido estricto una realidad del siglo XX. Por lo demás, considerado el sistema universitario en términos de proyectos y de políticas educativas, lo que llama la atención es la modernidad —y a veces la audacia— de las formulaciones de los responsables de la educación y de los hombres de gobierno que en la Colombia en el siglo XIX intentaron dar vida a un conjunto de ideales educativos en los que tenían posiblemente una confianza exagerada. Pero el casi nulo desarrollo económico —por lo menos hasta 1880— y el torbellino de la política conspiraron a lo largo de todo el siglo y llevaron al naufragio las que aparecían como las mejores intenciones. Como testimonio de esas intenciones y como prueba de lo que se ha llamado el "proyectismo" de los políticos del siglo XIX nos ha quedado la huella de una amplísima legislación universitaria, que no es expresión simplemente de lo que algunos llaman el "legalismo" de los colombianos, sino ante todo la prueba de que las mejores políticas educativas no tienen ninguna posibilidad de aplicación cuando no encuentran un entorno institucional favorable, o cuando no son capaces de crearlo. Así pues, quien se ocupa de la universidad del siglo XIX en Colombia debe saber que, en buena parte, antes que con el análisis de funcionamientos institucionales concretos, el historiador debe disponerse a la consideración de proyectos fracasados o de realizaciones que sólo muy tenuemente lograron aquello que se proponían.
Eso es lo primero que se constata cuando se examinan las propuestas y realizaciones del proyecto "santanderista" (1826-1840) de creación de un sistema universitario centralizado, monopolizando la formación profesional, con niveles académicos similares a los de Europa, con una estructura curricular moderna y gozando de relativa libertad académica, ya que a principios de esos años 40 lo que se podía constatar era la multiplicación en provincia de "cátedras universitarias" funcionando por fuera de todo control, una baja calidad de los procesos de formación y sobre todo un gran desacuerdo político e ideológico en torno de los fines que debería cumplir la enseñanza universitaria, que por el momento parecía ser tan solo un lugar de paso de jóvenes de clase media que encontraban más bien sus posibilidades sociales en la actividad política, a pesar del intento inicial de los "neoborbones" de favorecer el estudio de las ciencias útiles y de aplicación práctica.
Después de 1842 y a través de una de las reglamentaciones más prolijas que se conocieron en el siglo XIX, los conservadores, representados de manera visible por Mariano Ospina Rodríguez, intentaron controlar la politización estudiantil, reglamentar el acceso al cuerpo docente, controlar la educación universitaria en las provincias y relanzar el estudio de las "ciencias útiles", bajo la idea de que había que dar prioridad "a los asuntos industriales y a las ciencias útiles, especialmente aquellas relacionadas con la agricultura". Pero se trató una vez más de un esfuerzo frustrado —a pesar de que en 1847 Rufino Cuervo redactara un nuevo Plan de estudios que mantenía los mismos énfasis—, no sólo por la carencia de recursos que hicieran posible la traída de profesores extranjeros y laboratorios para garantizar la enseñanza de materias que eran en general desconocidas, sino sobre todo por el fuerte rechazo que hacia los conocimientos útiles expresaba una opinión pública de padres y estudiantes que, pudiendo comprender la importancia teórica de las "nuevas ciencias", no dejaba de ser sensible al hecho de que difícilmente un practicante de esos nuevos saberes encontraría en la sociedad un lugar para su realización profesional.

Las conocidas reformas liberales del medio siglo, cuyo supuesto básico era el de terminar de una vez por todas con la "herencia colonial", significaron para la universidad el desmonte de los pocos elementos de construcción de un sistema universitario nacional que se habían logrado, ya que el resultado de la "libertad de enseñanza" fue por lo menos paradójico, si se recuerdan cuáles eran las intenciones de sus promotores, puesto que con las reformas se buscaba ante todo desestabilizar las profesiones universitarias tradicionalmente dominantes: la medicina y el derecho. En verdad, lo que ocurrió fue el desmonte de las cátedras de ciencias naturales, las que, dejando de ser obligatorias, como se había establecido en 1842, simplemente fueron abandonadas por sus asistentes.


CONSTITUCIÓN PREVIA DE 1886




Historia


La Constitución de 1886, se trató de una alternativa totalmente opuesta a la Constitución de 1863; centralizaba el poder ejecutivo, devolvía la preeminencia de la Iglesia Católica en el manejo de la religión y la educación. Presidencialista por excelencia, conceder amplias facultades al ejecutivo para casos de conmoción interior o guerra exterior, en su artículo 121 llegaba a darle a aquél tal superioridad que la mayor parte del tiempo, el gobierno hizo uso de ella para atender emergencias internas y externas de todo orden, régimen de aduanas, sueldos, instrucción pública, prensa, creación de entes administrativos, manejo de contratos con el Estado, reorganización de territorios o creación de la Banca Central. Los decretos leyes desde el ejecutivo se volvieron comunes y corrientes.





* Con las reformas a la Constitución de 1886 se intentó definir parámetros para la modernización de los aparatos del Estado,
Se estableció la descentralización administrativa y la centralización política: Solamente existían un Congreso y un Poder Ejecutivo central, una legislación para toda la nación y un ejército único. Los antiguos Estados, que de ahí en adelante se llamarían Departamentos,


Es una constitución de corte Conservador, la cual confiere mucho poder a la iglesia católica, por ejemplo, en la educación (grandes colegios y universidades de la época eran dirigidas por grupos católicos).
Una de las características de la constitución del 1886 (Colombia) en torno a la rama ejecutiva establecida en los gobernadores y alcaldes corresponde a:

a) se elige democráticamente
b) son designados por el congreso y el presidente en los cargos administrativos

c) su nombramiento es consultado con los organismos de control.






 *Antes la iglesia Católica tenía el manejo de la religión y la educación y establecía el concordato con el vaticano para la atención de tierras de misión dentro del territorio nacional.


 * Existía el régimen de aduanas.


  * Régimen de sueldos.

* Régimen de instrucción pública.

* Régimen de prensa.

                                                                                                                                                    *Reorganización de territorios.


                                                     * Creación de la banca central.

                                                      *Periodo presidencial de 6 años.




¿Cómo eran los maestros y maestras del siglo XIX? ¿cómo eran los colegios y las aulas?

La Primera Enseñanza era impartida en las escuelas y de manera gratuita. Esto por tanto permitía que los niños pertenecientes a familias de clases medias acudiesen a la escuela. Los de clases bajas también, pero como ya se sabe, los problemas económicas de éstas familias hacían que los niños resultasen mucho más útiles como mano de obra que como estudiantes. Esto nos hace pensar pues, que la mayoría de niños que acudían a estas escuelas de Primaria gratuitas eran niños de clase media.
 ¿Y las clases altas?,. Seguro que todos han oído hablar de las famosas: INSTITUTRICES. Éstas eran maestra privadas que las familias adineradas contrataban para instruir a sus hijos en sus propios hogares. Más adelante hablaremos de ellas.

Lo que no podemos eludir era el carácter sesgado en lo concerniente a la mujer, ya que esta ocupaba un papel pasivo donde no era común su culturización, por lo que se usaron medios exclusivos para la mujer, creando materias específicas para las mujeres dentro de la educación, con Magisterio como única titulación apta para las mujeres.







Si observamos las imágenes anteriores, ya podemos resolver la mayoría de las cuestiones que se nos planteaban en la introducción de este artículo. Vestimenta, edad, sexos tanto de los maestros como del alumnado, materiales empleados en la clase…
Vamos a comentarlos: si nos fijamos, podemos encontrar tanto maestras como maestros en las aulas, sin embargo, el número de maestros era mayor, pues las mujeres todavía estaban muy recluidas en los hogares dedicándose a ello y a su familia. La vestimenta es típica del XIX, faldas largas y pomposas, corsés con camisas abombadas y cinturones anchos o fajines ajustados a la cintura. Nada de escote o pantorrillas. Moños altos y discretos. Colores oscuros y nada de maquillaje. Era un factor muy importante que la imagen de la maestra fuese austera y poco llamativa. Los hombres vestían traje o pantalones con chaquetas modestas, siempre guardando una rigurosa austeridad.
Las aulas son más grandes o más pequeñas en función evidentemente del nivel económico, posiblemente las más pequeñas sean rurales y de escasos fondos. Por el contrario las aulas amplias y con numerosos pupitres de madera demuestran un mayor nivel adquisitivo. Mapas, bolas del mundo y enormes enciclopedias eran los materiales estrella junto con tinteros  y papeles amarillentos. Las pizarras también tenían su importancia.

En esta imagen podemos observar una recreación actual de un aula de la época:



Aquí vemos los rudimentarios que eran los materiales usados.
Mapas antiguos, pizarras emborronadas de tiza, paredes frías y lúgubres, bancos de madera desgastados y descoloridos. Éstas eran las aulas del siglo XIX. Pensad ahora en una comparación con un aula actual. Increíble, ¿verdad?, aunque por desgracia tampoco han cambiado tanto si nos paramos bien a pensarlo.

Vamos a ver ahora una imagen de un aula rural:


Como se puede ver, el maestro del pueblo probablemente ni siquiera tenga el título como tal, sin embargo son los más sabios del pueblo los que se encargaban de esta ardua tarea. Si nos fijamos, carecen incluso de pizarra, y el anciano utiliza la pared de la pequeña caseta, que probablemente sea su casa, para explicar las matemáticas a sus niños.

Por último hablaremos de las institutrices:

Siglo XIX



La imagen es un retrato de las hermanas Brönte, grandes escritoras del siglo XIX, y en la tercera imagen se muestra una escena de la película Jane Eyre, basada precisamente en una novela de una de las hermanas Brönte.

Como podemos ver, las institutrices vivían con la familia que las contrataba y se encargaban de la educación de los menores de la familia


Creado por Nerea 
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INFLUENCIA DE LA IGLESIA EN LA EDUCACION

La influencia de la Iglesia en la educación española ha sido constante y más pronunciada que en otros ámbitos sociales.
Durante la dictadura franquista, la jerarquía de la Iglesia católica marcó la moral de toda la época, no sólo dentro de los centros escolares. Aquella fue una etapa represiva en la que lo que se decía y hacía era controlado por los censores eclesiásticos. Todos los que vivimos ese pasado podemos testificar las heridas que recibimos y las limitaciones que nos encontramos, sobre todo en la sexualidad, bajo el dominio de la represión y de la gazmoñería. Se nos predicaba dentro y fuera de los centros escolares sobre el “pecado”. Así, en las películas que se podían ver, en los desvestidos -más bien los vestidos- de los espectáculos, en las limitaciones del baile agarrado. Desde luego, esta represión era mucho mayor para las mujeres.
El nacionalcatolicismo era la ideología que, desde la interpretación de la Guerra Civil como cruzada, cimentó el régimen, mucho más que cualquier doctrina falangista. Franco entraba bajo palio en las iglesias y en compensación distribuyó prebendas a la Iglesia.

La situación actual es lo que queda de ese predominio de la Iglesia y de los eclesiásticos. La Educación es la plaza fuerte a la que la Iglesia ha tenido que retirarse dando continuamente batallas, antes en alianza con la dictadura y ahora con la derecha del Partido Popular.
En el retrasado proceso de transformación de España en un país laico, la izquierda y los sectores progresistas siempre han procedido con temor, tímida y débilmente.
La Iglesia católica ha sido el sector predominante de la enseñanza privada y ha encabezado los intereses de este sector, pese a no controlar directamente mucho más de la mitad de éste.
Frente a la extensión de la enseñanza pública ha sabido y podido recoger recursos del Estado para contribuir a la cimentación de la enseñanza privada, con las famosas subvenciones. La generalización de la enseñanza hasta los 14 años para todos los niños españoles, con la ley de Villar Palasí durante la etapa desarrollista del franquismo, supuso la subvención para todos los centros que controlaba la Iglesia. La extensión de la enseñanza obligatoria hasta los 16 en la Educación Secundaria Obligatoria, por la LOGSE bajo el gobierno del PSOE, sirvió a la Federación de Religiosos (FERE) para recoger dinero público para sus intereses privados. La extensión en la LOE de la educación infantil de 3 a 6 años supondrá un nuevo desvío de recursos del Estado.

Los gobiernos de derechas o de izquierdas no han conseguido o no se han atrevido a ampliar la escuela pública frente a la privada, han mantenido o permitido la ampliación de ésta. Ahora que la enseñanza está transferida a las comunidades autónomas, este apoyo a la enseñanza privada es mayor en las que está gobernando la derecha, pero tampoco se queda corto donde gobierna el PSOE. Un caso sangrante es el de Madrid, donde Esperanza Aguirre está subvencionando a los sectores más reaccionarios de la Iglesia, cediendo terrenos para centros que separan la educación de los niños y de las niñas.
Se ha intentado presentar como un cierto control público la extensión de los conciertos, pero esto no es así. En cada centro privado la dirección imprime el ideario, la selección de alumnos y el modo de funcionamiento del centro, a menudo con la complicidad de los padres. Han conseguido que la proporción de alumnos procedentes de la inmigración sea mucho menor que la que les correspondería. Además, estos centros subvencionados con el dinero público no son gratuitos, cobran por diferentes partidas: transporte escolar, comedor y actividades extraescolares formalmente voluntarias pero realmente obligatorias. Con ello, el dinero de todos los españoles se aplica a abaratar el coste escolar de las familias de la clase media.

Durante el franquismo, cuando la educación obligatoria no alcanzaba a todos los niños, la enseñanza privada, principalmente los centros de la Iglesia, se dirigía a los ricos y a una débil clase media. Con el desarrollo económico del país se ampliaron las clases medias y la FERE ha ido recogiendo a un amplio sector de éstas, a través de este mecanismo de apropiación de los recursos públicos. El interés de este tipo de  centros está en crear una clientela cautiva, recogiendo niños en la etapa de la educación infantil y soltándolos al final del bachillerato hacia la Universidad, si es posible hacia las Universidades privadas, aunque éstas todavía son muy caras al no estar subvencionadas.
Frente a la enseñanza pública, la privada, encabezada por la FERE, vende disciplina para el alumnado, es decir, control tanto dentro como fuera de la escuela a través de la “moral católica”. Vende relación entre iguales, los que pueden formar élites o al menos acceder al mundo de los bien situados, es decir contactos sociales. Durante un tiempo los jesuitas fue la orden eclesiástica maestra en este campo.

La Iglesia no se ha conformado con controlar una parte del sector educativo. Control bajo el eslogan, monótonamente repetido, de la libertad de elección y de la libertad de montar centros escolares. La Iglesia ha situado en los últimos años a la CONCAPA, las asociaciones de padres de alumnos de las escuelas privadas, como avanzadilla en una batalla que ha producido presiones y movilizaciones usando la palabra libertad. Pero todas las familias pueden en España transmitir a sus hijos las creencias que consideren oportunas, de lo que se trata es de proporcionar a todos los niños una base educativa semejante. Una educación que no discrimine por el origen social, que proporcione a todos una formación que permita, entre otras cosas, decidir las ideas y creencias que asumirán en el futuro como propias. Mientras, bajo la idea de libre elección de clase de centro, se oculta una educación para la diferenciación social, una educación unilateral y fuertemente ideologizada.
La Iglesia ha pretendido influir en los centros públicos. Cuando ya no ha podido mantener las ceremonias confesionales y el control ideológico del currículo, ha intentado que la religión católica sea una asignatura como las otras. Expresión de los obispos: “igual que las matemáticas”. Esta batalla ha tenido altibajos, si los alumnos y sus padres podían optar se trataba de que el menor número se pasara a la otra opción. Para ello querían que la religión contase como otra materia más y que la alternativa fuera también de peso. Ya se encargarían los profesores de religión de aprobar a todos, como así ocurre en general, para que a los alumnos no les interese elegir la otra opción.
Este ideal lo consiguieron con la ley del PP, a través de la asignatura del estudio del hecho religioso, pero no ha podido aplicarse porque la derecha perdió el gobierno. En este recorrido, la asignatura de religión confesional, que sólo se aplica a la católica (salvo en Ceuta y Melilla), sufrió diversos avatares. El Tribunal Supremo estableció que no puede estudiarse ninguna materia que tenga contenidos nuevos porque, paradójicamente, discrimina a los que eligen religión puesto que no reciben las enseñanzas de la materia alternativa.

Las últimas disposiciones del gobierno del PSOE, que todavía no están en el boletín, son una concesión más, intentando rodear la sentencia del Tribunal Supremo. Parece que se van a ofrecer tres opciones: estudiar religión (que ahora puede no ser la católica si hay suficientes alumnos), estudiar el hecho religioso u otra alternativa sin contenidos, como el estudio asistido. Además, será evaluable y contará para la repetición, aunque no para las becas o en la nota media para la selectividad.
Debe denunciarse esta disposición como un retroceso del Estado y del laicismo. Parece que no se va a hacer siquiera caso del acuerdo del Consejo Escolar del Estado para que la religión se pueda impartir en el centro pero fuera del horario escolar, con lo que no haría falta ninguna alternativa.

Todo el problema proviene del acuerdo con el Vaticano de 1979 (de dudosa constitucionalidad) que define a la religión como una asignatura “equiparable” a las demás. Mientras este tratado internacional no se revise, la religión continuará siendo un problema.

No está claro si esta disposición servirá para frenar la caída de la elección de la religión que se registra en los centros. Puede ser que las comunidades autónomas empeoren este asunto con normas complementarias.